Es hora de que dejes de fumar. ¿porque?

Es caro, horrible para la salud y, sinceramente, huele fatal. ¿No crees que va siendo hora de que dejes de fumar? Es algo que nadie puede hacer por ti. Es un compromiso que tienes que hacer contigo mismo.

Si estás de acuerdo conmigo en que éste momento es el mejor para dejar de fumar (y da igual cuándo leas esta publicación, siempre es buen momento para dejar un hábito tan nocivo),

vamos a repasar alguna información que puede ayudarte a conseguirlo.




Qué hace el tabaco con tu cuerpo

Empecemos repasando cuál es el efecto que fumar tiene sobre tu organismo. No es agradable, pero sí muy eficaz para reafirmarse en el propósito de dejarlo, porque el efecto es rotunda y absolutamente malo.

Al encender un cigarro y aspirar su humo, estás aspirando unas 10.000 sustancias distintas. Muchas de esas sustancias son tóxicas y aproximadamente unas 100 están de alguna forma relacionadas directamente con el riesgo de padecer cáncer.


En tu sistema nervioso

La nicotina es altamente adictiva, llegando en pocos segundos al cerebro y tiene un efecto relajante y a la vez energizante. Los fumadores con una fuerte dependencia se sienten mejor poco después de dar la primera calada. Por eso mismo tiene un fuerte poder adictivo, y su ausencia causa ansiedad e irritación.


En tu sangre y sistema circulatorio

Cuando fumas, las toxinas del tabaco pasan de los pulmones a la sangre, haciéndola más densa y por tanto aumentando el riesgo de accidentes cardiovasculares como los trombos. También aumenta la presión arterial y reduce el ancho de tus arterias, haciendo que tu corazón tenga que trabajar más para enviar el oxígeno por todo tu cuerpo. Esto aumenta el riesgo de infartos y fallos cardiorespiratorios.


En tu corazón

El monóxido de carbono y la nicotina que introduces en tu cuerpo al fumar afectan a tu corazón haciéndolo trabajar más deprisa. Otras sustancias del tabaco afectan a las paredes de las arterias coronarias, haciéndolas más rígidas y frágiles. Estos y otros efectos hacen que los fumadores presenten el doble de riesgo de padecer enfermedades cardíacas que las personas que no fuman.


En tu estómago

Los fumadores presentan un riesgo más alto de padecer cáncer de estómago y úlceras. El tabaco debilita el músculo que controla el final del esófago, donde éste se une con el estómago, lo cual permite que el ácido estomacal pase a la zona baja del esófago, lo que normalmente se conoce como reflujo. El reflujo causa acidez y puede dañar de forma severa el esófago, un órgano que no está preparado para soportar la corrosión que causan los ácidos estomacales.


En tu cerebro

Fumar aumenta el riesgo de padecer infartos cerebrales. Esto es así porque aumenta el riesgo de padecer un aneurisma cerebral, un accidente cardiovascular con el riego sanguíneo del cerebro que puede terminar en una hemorragia con consecuencias graves, como la incapacidad o la muerte.


En tus pulmones

Puesto que el tabaco se consume sobre todo fumando, son los pulmones los que se llevan la peor parte, ya que reciben directamente y de forma constante las sustancias tóxicas en sus paredes.

Fumar está detrás del 84% de las muertes por cáncer de pulmón y detrás del 83% de las muertes por EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), además de muchos más casos de neumonía, asma y enfisema pulmonar.


En tu boca y tu garganta

Por el mismo motivo que sufren especialmente los pulmones, sufren también tu boca y tu garganta: reciben directamente el humo del tabaco al fumar con todas sus sustancias perjudiciales. Eso aumenta el riesgo de padecer cáncer de labios, de lengua y de garganta. También afecta a los dientes, que se oscurecen y amarillean, y a las encías, que pueden inflamarse, causar dolor e infectarse.


Sobre tu sexualidad y fertilidad

El tabaco puede causar impotencia masculina al afectar a los vasos sanguíneos que aportan sangre al pene durante la erección. Además, causa infertilidad en ambos sexos al afectar a la viabilidad de las células sexuales.

Estas son algunas de las consecuencias que el tabaco tiene sobre tu cuerpo, pero no todas.


Consejos para dejar de fumar

Si has hecho el propósito firme de dejar de fumar, enhorabuena porque ese es el primer paso. A partir de aquí tendrás que hacerte a ti mismo demostración de fuerza de voluntad y controlar las ganas de recaer. Está demostrado que los beneficios de no fumar comienzan rápidamente una vez dejado, así que no te vengas abajo.


Aunque la fuerza de voluntad es el ingrediente más importante, hay algunos trucos y consejos que pueden ayudarte en el proceso. Estos son algunos de los consejos:

- Sé consciente de la decisión que has tomado. ¿Vas a dejar de fumar? ¿Por qué? ¡Escríbelo! Escribe en un papel tus motivos para dejar de fumar. No te limites a generalidades, habla con tu yo del futuro por si en algún momento te falla la motivación.

- Elige un día. Aunque hay quien lo consigue a partir de una inspiración espontánea, muchas veces es mejor tener el asunto planeado de antemano. Elige una fecha que no sea muy lejana para que no te dé tiempo a replanteártelo pero con el tiempo suficiente como para mentalizarte. Apúntala en tu calendario y cúmplelo.

- Cuando llegue ese día. Lo primero, NO FUMES Parece obvio, ¿no? Pues cumple y no te hagas trampas a ti mismo. Evita las situaciones que asocies con el hábito que quieres dejar, como el café de después de comer o bajar a la entrada de tu oficina donde se reúne el corrillo de fumadores. Si puedes, incorpora a tu vida el deporte (andar, bicicleta, correr poco a poco) y beber agua a lo largo del día (1 ½ y 2 litros).

- Búscate una forma de pasar el mono. Para algunos son los chupachups o caramelos, para ti pueden serlo también, aunque lo ideal sería que tu sustituto sea algo más saludable. ¿Qué tal unas zanahorias? ¿O unas almendras? Busca algo con lo que entretenerte cuando te piquen las ganas.

- Prepárate para superar las ganas. La necesidad de fumar te hará pasar momentos difíciles y es mejor que estés preparado para ello. La ACS recomienda respirar hondo, imaginando los pulmones llenos de aire limpio, beber agua lentamente y cambiar de actividad: levántate, date un paseo, sal a la calle...


Métodos para dejar de fumar: ¿cuál te va mejor?

Dejar de fumar puede ser muy difícil para aquellas personas con una fuerte dependencia física o psicológica. Existen varios métodos que pueden echarte una mano con ello, pero ten en cuenta una cosa: en esto, como en todo, no existen los milagros. Nada ni nadie te va a quitar mágicamente las ganas de fumar para siempre, y quien te lo prometa probablemente te esté intentando engañar. Dejar de fumar es una cuestión de fuerza de voluntad y eso, cada uno, lo refuerza a su manera.

El mejor método para dejar de fumar es sencillamente, el que te sirva a ti.


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