Las Ventosas Chinas


La técnica de las ventosas chinas vuelve a estar de moda gracias a la medicina china, porque sus efectos son concluyentes. Las ventosas chinas solo deben ser manipuladas por los acupuntores y los terapeutas de la medicina tradicional china. Estas forman parte del arsenal terapéutico, al mismo nivel que la acupuntura o la moxibustión.

Este método moviliza la libre circulación del Qi y la sangre, promoviendo la recuperación de diversas patologías. Puede evitar, en función de cada terapeuta, la ingesta de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios. Las ventosas deben seguir un protocolo muy preciso para ser eficaces. Su campo de aplicación supera ampliamente el de las afecciones de oídos, garganta y nariz, por eso están mejor indicadas para patologías articulares y musculares como las tendinitis, lumbalgias, ciáticas, reúma, torceduras, contracturas etc. También está demostrada su eficacia en celulitis, dismenorrea, parálisis facial y entumecimiento de los miembros entre otros.

Puede aliviar el dolor de cabeza, las migrañas, algunos problemas de piel (eczema, acné), los efectos del estrés, el insomnio, colopatías funcionales (estreñimiento), y según mi experiencia profesional a lo largo de estos años, muchas de las personas que acuden a mi centro, repiten esta terapia por sus buenos resultados.

Un poco de origen e historia

La terapia de aplicación de ventosas tiene en China una larga historia que se remonta al menos a la Dinastía Han. La medicina árabe las utiliza desde hace miles de años con registros de innumerables enfermedades tratadas. Incluso las utilizaban en determinados días del mes respetando los ciclos lunares para obtener mejores efectos terapéuticos. También los egipcios la usaron y nos dejaron constancia escrita, así como Hipócrates y Galeno fueron defensores de sus numerosos beneficios. En Europa y América los médicos comenzaron a utilizarla a principios del siglo XIX.

Modo de aplicación

En su forma más tradicional, para calentar la ventosa, se enciende un algodón previamente empapado en alcohol, sujetado con pinzas que se introduce en su interior, dándole vueltas para posteriormente extraerlo y colocar la ventosa sobre la piel; la combustión del oxígeno crea un vacío de aire dentro de la ventosa que al colocarla sobre la piel hace que se pegue a ella, que la succione. Una vez colocada la ventosa sobre la piel se deja entre 5 y 20 minutos, (en función de la intensidad de la enfermedad, el enfermo, la edad, su reacción e, incluso, según la decisión del terapeuta). Cuando la piel comienza a estar congestionada con un color violeta por el estasis provocado, se retira la ventosa de la piel sujetándola con una mano y presionando con la otra la piel de alrededor para terminar con el vacío. Las ventosas se pueden aplicar de diferentes formas: pueden dejarse retenidas o fijas, pueden quitarse y ponerse rápidamente, pueden moverse una vez aplicadas, se pueden sacudir o girar.

Tipos de ventosas

Hay una gran variedad de ventosas, las modernas son de plástico con bomba de aspiración, o bien magnéticas o con pera de goma. Las tradicionales son de cerámica o arcilla, pero las más utilizadas son las de bambú y de cristal. Cuando las ventosas son sustituidas por tazas de porcelana, esta técnica recibe la denominación de “terapia de tazas chinas”.

Y tú, ¿has utilizado alguna vez las ventosas chinas? ¿Conocías sus beneficios?

Saludos amigos

Desde Centro luri acupuntura en Zaragoza.


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