El móvil y nuestra salud

Actualizado: ene 20


Numerosos estudios hablan de la depresión causada por los móviles debida a una desconexión con la vida real o al aislamiento que se produce cuando la relación con los demás se hace únicamente a través de ellos. Pero lo más preocupante es que este peligro empieza en el mismo momento en que se inclina la cabeza para mirar la pantalla.

Y es que la postura que se suele adoptar al utilizar el móvil afecta al estado de ánimo. Para empezar, piensa en cómo suele expresar tu cuerpo la tristeza: se encorva. Imagínate ahora con un móvil entre las manos: seguramente estarás también encorvado. Es decir, con el simple hecho de bajar la cabeza tu cuerpo puede estar enviándole al cerebro el mensaje erróneo de que estás triste, lo que pasará a ser asimilado por este y, por tanto, se sentirá realmente así. Pero dicha postura plantea además otro problema: dolores musculares o articulares que pueden derivar en dolores de cabeza, contracturas o incluso desgaste de los discos intervertebrales de la columna vertebral. Un cirujano neoyorquino puso de relieve el peso que han de soportar el cuello y la espalda cuando se mira el móvil: una cabeza de adulto, que pesa entre 4 y 6 kilos, cuando está inclinada 60 grados hacia adelante le genera un peso adicional de unos 27 kilos a la columna. Pero el cuello y la espalda no son las únicas zonas afectadas, ya que también los hombros caen hacia adelante, reduciéndose la musculatura del pecho. Esto es especialmente preocupante en el caso de las personas mayores, que ya de por sí suelen experimentar problemas de espalda. Así, para evitar problemas graves debidos a una mala postura, lo mejor a la hora de mirar la pantalla del móvil es colocarlo a la altura de los ojos (a unos 30 cm de ellos) y levantar los brazos en lugar de bajar la cabeza. Además, es necesario mantener la muñeca relajada al sostener el dispositivo y alternar el uso de los pulgares y del resto de dedos para aliviar la tensión muscular. Pero tampoco es conveniente mantener esta postura durante mucho tiempo, ya que se cargarán los músculos de los brazos. Por ello, en caso de utilizar el móvil durante un período prolongado, lo mejor es apoyarlo sobre alguna superficie, e incluso usar un teclado convencional conectado al dispositivo. Otra buena idea si vas a hablar por teléfono y quiere utilizar las manos para realizar otras tareas al mismo tiempo es la opción de “manos libres”. Lo que en ningún caso debe hacer es sujetar el dispositivo en forma de pinza entre su cabeza y su hombro, ya que puede producirte igualmente daños en la zona del cuello y la espalda. En cualquier caso, lo principal es no abusar del uso del móvil. Esto evitará no solo la fatiga física (en caso de dolor no olvides estirar brazos, cuello, hombros y dedos), sino también la visual (para relajar la vista, levanta la vista de vez en cuando y mira a lo lejos).

Cuando el teléfono se convierte en una prisión El móvil ofrece posibilidades de utilización que pueden parecer básicas, pero no por ello dejan de ser útiles e interesantes. Entre estos usos están el de poder contactar con alguien de manera urgente en caso de imprevisto (incluso mediante un botón de acceso directo) y la posibilidad de realizar gestiones sin tener que salir de casa (por ejemplo, en caso de contar con algún problema de movilidad).
De hecho, Por otro lado, muchas de las personas que siguen saliendo para relacionarse con los demás han cambiado su forma de hacerlo: suelen organizarse a través de alguna red social como Instagram o Facebook o por medio de aplicaciones de mensajería como Whatsapp. Pero con frecuencia aquellos que no usan dichas redes directamente no son invitados, por lo que acaban sintiéndose excluidos.
Desde que esta tecnología irrumpió en nuestra sociedad, los síntomas depresivos y el número de suicidios han aumentado entre los adolescentes, un perfil vulnerable donde se aprecian mucho más sus devastadores efectos. La cantidad de gente que ve a sus amigos a diario y en persona ha bajado considerablemente y, al mismo tiempo, hay más falta de sueño.
Además, y esto es algo que puedes comprobar en prácticamente cualquier cafetería a la que acudas, la gente prefiere prestar atención a su teléfono móvil antes que a la persona que tiene sentada enfrente

Muchos jóvenes y adultos también están perdiendo la cabeza con los móviles, llegando incluso a escribir mensajes mientras caminan por la calle. Ya no observan el ambiente, no escuchan los sonidos de alrededor, ni sonríen a las personas con las que se cruzan. En definitiva, los móviles nos brindan un sinfín de posibilidades muy prácticas para el día a día. Pero recuerda: es muy importante no abusar ni dejarse llevar por ellos, para sacarles el mayor provecho sin dejar de disfrutar de las cosas importantes de la vida.

La gente parece estar olvidando lo que era la vida antes de la llegada de estos inventos. Cuando alguien subía a su coche, o al tren, se iba de verdad. No continuaba la conversación con las personas a las que acababa de dejar atrás. Las despedidas eran más duras, pero los reencuentros también eran mucho más intensos.

Cuando estábamos con amigos o familiares, se estaba presente de verdad. Es decir, no se mantenían conversaciones paralelas con colegas u otras personas que no estaban allí, lo cual hacía la velada más agradable para todo el mundo.

Aunque no hay que olvidar la importancia del contacto real con los demás. ¡Imagínate lo que sería dejar de disfrutar de las cosas sencillas de la vida y de la compañía de quienes nos rodean por culpa de un teléfono!

Durante el viaje, leíamos o hablabamos con los demás. Si íbamos conduciendo, dejabas volar la imaginación. Y se podía escuchar música sin riesgo a que fuera interrumpida por una inoportuna llamada telefónica.

Entiendo perfectamente lo excitante que pueden parecer estos aparatos: estamos todo el tiempo estimulados y nos sentimos importantes. Tenemos la impresión de estar realmente en el mundo, de llevar una vida trepidante. Y contagia la emoción de llevar una vida moderna, conectada y siempre en movimiento…

Un uso moderado del móvil es fundamental, así como también lo es usarlo de manera apropiada. No perdamos de vista algo mucho más importante: desconectar de él y disfrutar de los momentos de verdad A TOPE.

Centro Luri Acupuntura y Naturopatía. Zaragoza


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