¡ESTE AÑO SÍ!


Colaboradora en el libro de ELISABETH G. IBORRA y JOSAN HATERO. ¡Este año sí!. De editorial Alienta (Grupo Planeta). En el año 2.014. Cuyo capítulo es: ¡ESTE AÑO SÍ!

6.7. Medicina natural para dejar de fumar 
con acupuntura


Dentro de la medicina tradicional (que no convencional), la acupuntura está sobresaliendo como una de las maneras más efectivas para dejar de fumar, basándose en la liberación de la energía aplicando agujas en unos veinte puntos estratégicos del cuerpo del paciente. La medicina china ha demostrado con creces su capacidad para resolver problemas de salud de todo tipo, y ahora en Occidente se está aplicando para disminuir la ansiedad que provoca al paciente el mono, desbloqueándole los canales energéticos. Una sesión suele durar unos treinta minutos, el problema es que necesitarás unas cuantas y no son baratas, ni lo resuelven todo por sí mismas, porque necesitas mucha fuerza de voluntad para dejarlo totalmente. Y ése es el problema con el que se encuentran muchos profesionales, que ven que alrededor de un 30 por ciento de los pacientes abandonan porque psicológicamente no están convencidos de dejarlo, y no ponen la suficiente voluntad.

Ante esta realidad, se ha inventado otra técnica que aúna la acupuntura con tecnologías tan avanzadas como el láser de baja frecuencia.

6.8. Acupuntura por láser

El método, indoloro y sin efectos secundarios ni contraindicaciones, consiste en estimular ciertos centros nerviosos del organismo
como las orejas, las manos, los pies y la cara, para que el cuerpo segregue naturalmente endorfinas (las hormonas que generan la alegría y disminuyen el dolor). La endorfina es una sustancia bioquímica que funciona como analgésico y euforizante natural, de manera que hace desaparecer la ansiedad típica del mono. La experta acupuntora Teresa Parra, del Centro Luri de Zaragoza, visitable en la web <www.centroluri.com>, explica que, con el método de Facilitas que ella adoptó se «generan de manera natural unas hormonas que ponen en marcha el sistema nervioso simpático, que es el que te pone en actitud de defensa, y el parasimpático, que actúa para compensar al simpático, relajándote, recuperándote del esfuerzo. Y esto se hace provocándote con la laser acupuntura una descarga de serotonina, que sirve para estimular y motivar, haciendo que el organismo genere dopamina para contrastar».

El resultado que se consigue es generarte la misma sensación que obtienes cuando te llevas el cigarrillo a la boca, sin llevártelo. «En cualquier situación de estrés, nervios, presión, disgusto, te apoyas en el cigarrillo y lo que inhalas tarda siete segundos en llegar al mecanismo de recompensa del cerebro. En lugar de hacerlo de forma natural, lo consigues dándole una calada, pero no has acabado y el cerebro ya te está pidiendo el siguiente chute.»

Con la acupuntura enseñan al cuerpo «diciéndole que las sensaciones las consigue por medio de su sistema inmunitario; es como si lo engañáramos, para inducirlo a que no sientas el mono. Te quita las palpitaciones, los sudores fríos, la subida de adrenalina, minimiza los efectos físicos», apunta la terapeuta.

Curiosamente, prosigue: «como esta técnica funciona por la electricidad de nuestro cuerpo, entre el chi, la energía, y la sangre, las personas nerviosos e hiperactivas reaccionan más rápidamente al tratamiento, porque su mayor corriente energética desbloquea y ayuda a curar ese problema, hasta hacerlo desaparecer. Las personas tranquilas en cambio reaccionan más lentamente, porque su torrente energético no es tan potente», argumenta la acupuntora.

Lo más relevante es que no meten nada en el organismo, celebra: «No le cambias una droga por otra, es todo natural, y en principio basta con una sesión de láser para inducir al organismo autoabastecerse con esas hormonas naturales». Pero Teresa Parra lo personaliza, porque sabe que, a partir de ahí, lo que necesitan los pacientes es motivación y apoyo, sobre todo, en las cuatro primeras semanas, que es lo más peligroso. «Aplico otro aprendizaje pro- pio tengo de antes, porque cuando les preguntas si realmente creen que lo pueden lograr, los pacientes siempre mienten, no porque quieran, sino porque es subjetivo. Entonces hago una primera entrevista para ver el carácter que tienen, si tienen problemas personales, estrés emocional, porque eso les va a afectar negativamente y prefiero que lo dejen para más adelante. Y si optan por seguir, evalúo en qué puntos puedo incidir, y les puedo poner agujas de manera tradicional para complementar. Y a la semana les vuelvo a ver y hago una sesión de refuerzo. Después, ya no necesitan que esté pendiente de ellos, pero a las tres o cuatro semanas volvemos a quedar y les doy sólo una sesión de relajación. A las seis semanas les vuelvo a citar para revisar, y vienen mucho mejor».

Establece este calendario porque, asegura Parra, «en los primeros tres días desaparece la nicotina del torrente sanguíneo, la adicción física desaparece en seis semanas; y la psicológica, entre cuatro y seis años. Pero la persona que vuelve a fumar a los ocho meses cae por el típico “total, por uno...” inconsciente de que le va a llevar a fumar sin ninguna duda y más que la otra vez».

Por eso la experta incluye un protocolo de salud en el que no aconseja nada que ella no haya practicado: «Les animo a que empiecen a adentrarse en el deporte, caminando una hora al día, al sol, de modo que asimilas la vitamina D mucho mejor y es gratis. Aconsejo beber bastante agua, hasta dos litros, para hidratarte; comer bien, y de todo, aunque las cosas no tan buenas, tómalas poco, regulándote, para no engordar después de dejarlo».

Con el tratamiento y siguiendo estas pautas, afirma la acupuntora, «el 90 por ciento lo lleva muy bien; el 8 o 10 por ciento que no lo consigue, reconoce que el cigarrillo es su amigo y no es capaz de seguir adelante. Me dicen que les ha ido genial, que están de maravilla y no se acuerdan de la nicotina, pero se aburren y generan un estrés por encima de lo que nosotros conseguimos con la terapia. Tiene que ser por convencimiento personal. No porque venga un amigo te va a funcionar, porque depende del componente psicológico, que es muy importante, y yo sólo puedo ayudar en el físico. Si no se esfuerzan y no ponen de su parte, no lo consiguen», concluye.

6.9. Cuanto antes lo dejes, más alargarás tu vida

Lo que sí que aconseja Teresa Parra encarecidamente es que las mujeres, antes de llegar a los cuarenta, se planteen muy seria- mente dejarlo porque «el tabaquismo es la primera causa de muerte y de ictus para las mujeres, más que el cáncer de mama. Normalmente a partir de los cuarenta se van sufriendo los síntomas». Y según un estudio conducido por investigadores de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, durante doce años estudiando a un millón de mujeres, las fumadoras que dejan el tabaco antes de los treinta pueden alargar su vida diez años, en función de la cantidad de cigarrillos diaria, la edad a la que empezaran a fumar y el momento en que lo dejen. En efecto, el riesgo de muerte prematura se reduce en un 90 por ciento en las mujeres que abandonan el hábito antes de los cuarenta años y en un 97 por ciento en quienes lo dejan antes de los treinta, que no está nada mal, ¿eh?


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